sábado, 16 de octubre de 2021

Revolución

Cuando vale verga el mundo,

Defines el sentir como la magia, 

Adyacente a las vísceras que tú nunca podrás ver, 

Que yacen ahí, junto a la bilis

Y detienen todo. 

Hasta el regurgitar de las pulsaciones,

Signo del ataque de pánico que no controlas. 

Y te quedas en un lapso de shock anafiláctico, 

Disolviéndote de poco a poco, 

Hasta recuperar la cordura. 

Y notas de nuevo las variantes del rojo,

Que por obvias razones no son sangre;

Simplemente son los matices cálidos de la luz. 

Que trasciende el vitral de tu ventana al amanecer,

Hasta que te calla y consigues volver a dormir.

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