Intentó controlar el caos.
Dispuso su tiempo y fuerzas
a limpiar y ordenarlo todo.
Cuando se percató, no podía más.
Consiguió arañar paredes
arrancar puertas
quebrar ventanas, para luego sellarlas.
Se tiró al piso
se desmoronó.
Creyó que la sal curaría todo
que la oscuridad era luz
y se quedó ahí, en el exilio
ahogándose dentro de su mar
sin saber nadar.
Arrasó con todo, hasta conmigo.
Nunca le había visto tan feliz.
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